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| El pescado en Venecia se vendía
en todas partes, ya que se trataba de un alimento difundido y culturalmente
ligado al entorno. El pescado a menudo eran los mismo pescadores que lo
vendían a bordo de las barcas y a lo largo de las orillas de los
canales. Hasta en nuestros días el comerciante de pescado se llama
"pescaor". En Rialto al contrario el pescado se vendía
sobre bancos de madera apoyados sobre caballetes, bajo tiendas como en
las barcas. Un decreto ducal limitaba, para cada comerciante, la cantidad
máxima que podía vender. Pero en Rialto el pescado llegaba
cada día también de la cercana Caorle. Una o varias "carline",
embarcaciones con seis remos, tardaban ocho horas en llegar a Venecia,
a través de los canales del litoral, cargadas de pescado. Rodaballos,
doradas, lubinas, fanecas y esturiones llegaban a Rialto en grandes cantidades.
De Chioggia venías "sardinas de alba", sardas y caballas,
pero también lenguados y salmonetes. Es decir mucho pescado pobre
y de mar, pero no sólo. Los habitantes de Chioggia y Pellestrina,
con sus respectivas embarcaciones "bragozzi" y "sampierotte",
salían a la mar para pescar con redes barrederas, trasmallos y
redes derivantes, ya que antes de ser hábiles pescadores eran valientes
marineros. Hoy en día en Rialto sigue habiendo un mercado bastante
grande, aunque mucho más pequeño que en el pasado. Familias
y restaurantes siguen abasteciéndose del pescado que llega a Venecia
en gran variedad y calidad. Por esto el pescado en Rialto sigue siendo
el mejor. |